lunes, 13 de abril de 2020

Contingencia


Estamos viviendo situaciones extraordinarias. Pueden sacar lo peor o lo mejor de nosotros, pero al final es una oportunidad de autoconocimiento, de poner a prueba nuestra paciencia, de ver y reconocer nuestras habilidades y errores.

No digo que pasar este tiempo en soltería sea más fácil, cada quién tiene sus vivencias, problemas e inquietudes. Yo, en estos momentos me tocó vivir este encierro desde mi situación de mamá, responsable de dos chiquitos, donde mi paciencia se pone a prueba a cada momento, a veces salgo triunfante y otras veces, muchas de repente, la pierdo y descargo con los míos.

Estamos viviendo momentos diferentes, difíciles tal vez, pero que en algún momento pasarán y no regresarán. Muchas pueden ser las opiniones para sobrellevar este tiempo: “disfrútalo“, “aprovéchalo”, “aprende”, pero a veces la realidad es otra, a veces al primer berrinche, a la primer pelea de hermanos, a la primer contestación y actitud retadora todos esos “consejos” se derrumban y sale la fiera que llevo dentro que no me gusta sacar. Siendo que empecé mi día con un: “
es un nuevo día”, “es una nueva oportunidad”, “hoy no me voy a dejar quitar mi paz”, “hoy voy a ser más paciente”. No, todo eso se desploma y me hace sentir la peor madre, la más gruñona de todas.

Tal vez lo único que necesito escuchar es un: “Mis hijos también están así “, “yo también pierdo la paciencia así de rápido “, “hacemos lo que podemos con lo que tenemos”. Sé que muchas mamás están pasando por lo mismo o no. Muchas mamás como yo, no tenemos ayuda extra, vivimos en una casa pequeña y tenemos más de un hijo. Estamos juntas en esto, pero a la distancia y cada una en su encierro.
Esto también pasará y regresaremos a la normalidad.

Supongo que el primer paso es aceptar mi actual realidad y darme cuenta. Qué siento, qué quiero, qué soy. También yo soy importante. Hoy es un nuevo día, así que hay nuevas oportunidades de cuidarme y de cuidar a los míos. Quiero ser mejor.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Respirar...

Te digo que todo estará bien, te digo que aquí estoy yo para alejar tus miedos, para tranquilizarte. Mis brazos parecen tener cierto efecto positivo en ti, tal vez momentáneo.
Te sigo abrazando mientras mis lágrimas no paran de rodar, te intento tranquilizar mientras por dentro estoy que me muero de preocupación y de necesidad de que alguien más también me diga que todo va a estar bien. 

Los minutos pasan y parece estar funcionando y estabilizándose todo. Qué funciona, no lo sé, las múltiples medicinas, el humo que ya te acostumbraste a tener o los abrazos de papá y mamá, no sé, pero me da paz el verte mejor. Valoro que sigas respirando, me encanta y me tranquiliza ver cómo el aire entra y pasa como tiene que serpero a la vez me da tristeza e impotencia verte sufrir cada vez, verte asustado y desesperado. Me parte el corazón verte así. Hasta ahora no he conocido dolor mas fuerte que el verte sufriendo y desesperado por alcanzar un poco de aire. Tu desesperación es mi desesperación y angustia. Daría lo que fuera por no verte así jamás.

Se que todo tiene solución, también sé que todo esto va a mejorar, por lo pronto aquí seguiré contigo las veces que tengan que pasar diciéndote que todo va a estar bien, que aquí está mamá y papá para que te sientas mejor. Aunque mi corazón se parta en mil pedazos, yo entera sigo siendo tu mamá y quiero lo mejor para ti hoy y siempre. Valoro y pido para que disfrutes como tú sólo sabes, que toda esa energía puedas usarla para crear grandes cosas. Vas a ver que cuando ya no tengas que pasar por estos episodios, nada ni nadie te va a detener. Por lo pronto, aquí sigue mamá.

jueves, 24 de agosto de 2017

A mi primero

Hola Tatián:


Esta es una carta de mí para ti. Para mi personita que me vuelve loca y al segundo me derrite de amor. Paso todo el día contigo y pones mis días de cabeza y me encanta. Me encanta que seas mi primero, mi primer amorcito tan chiquito, mi primer recién nacido, mi primer bebé, mi primer cambio de pañal en el mundo entero, mi primer ser indefenso que depende de mi 24/7. Abriste en mi corazón un amor incondicional que aunque a veces muero de cansancio, nunca me canso de quererte.

Siempre serás mi primero. Pronto habrá otr@ en la familia, pero nunca dejarás de ser mi primero. Contigo experimenté lo que es ser mamá, contigo aprendí, me agobié y me estrecé. Hubieron días y noches en las que hubiera deseado enfermado yo, con tal de verte sano y feliz.

A nadie más recuerdo haberle dicho tantas veces como a ti te amo. Y es que despiertas todas mis facetas. Me pones de cabeza, haces que practique mi paciencia y mi amor por ti sólo crece y crece. Nunca dudes de mi amor por ti. Por más cansada que me veas, más irritable que esté, quiero que sepas que no es tu culpa y que hagas lo que hagas siempre voy a estar ahí para ti.

Pronto llegará tu hermanit@. Cuando veas que no puedo cargarte porque l@ estoy abrazando, o cuando no pueda jugar por atender al nuevo bebé o cuando creas que con bebe nuev@ soy muy cariñosa y contigo muy dura y regañona, quiero que sepas que siempre habrá un lugar muy especial en mi corazón para ti. Como dicen, el amor en mi corazón no se divide, se multiplica. Siempre te voy a amar y siempre seras mi primero. 

lunes, 27 de julio de 2015

Bebé

Llegaste a mi vida pero no de repente. Te estuvimos esperando por 9 meses y uno creería que es tiempo suficiente para preparar todo, sin embargo llegas y cambias por completo mi vida, me haces cuestionar hasta de lo que estaba segura. Has llegado a ocupar mi vida, mi espacio, mis pensamientos que me llenan de cansancios pero a la vez de una satisfacción difícil de explicar.

Cuando te vi por primera vez no tenía ni idea de cómo sería. Todo pasó como en un sueño y hasta la fecha me cuesta trabajo creer que entre dos personas creamos a un ser tan frágil que necesita de papá y mamá. Me impresiona lo perfecta que es la creación de la naturaleza y Dios que nos ha regalado la capacidad de cuidar y amar tanto a una personita que se creó de la nada.

Todo el miedo que sentí antes de conocerte sigue dentro de mí con matices de confusión. Eres un pequeño al que amo tanto, pero eres tan frágil y dependes cien por ciento de mí que me asusta un poco. Te has ido adaptando a mí y a papá que vamos aprendiendo desde cargarte, cambiarte, bañarte y juntos hemos formado una hermosa familia en la que desde el día en que naciste ya no somos dos sino tres.

Te veo y no me canso de hacerlo. Tan tranquilo durmiendo, abres tus ojos y sé que me ves, sé que me reconoces y sabes que soy esa persona que te tuvo dentro por meses y que te ama desde antes de conocerte. Lo sé porque tus ojos reflejan amor, ternura y ese ángel que tienes.

Me has enseñado a ser mamá, a soportar los desvelos, a detenerme en mi vida y contemplar la paz que me inspiras, a verte por horas y no cansarme, a tocar tus manitas y piesitos y sorprenderme lo perfecto que eres. Cada día descubro algo nuevo, cada día reafirmo que desde tu llegada estoy en un mundo muy diferente al que estaba acostumbrada a vivir.


Tal vez mis ojeras han crecido desde tu llegada, pero ese cansancio y ese cambio en mi vida tan drástico ha valido la pena, lo he disfrutado con todo mi ser porque sé que sólo son instantes, momentos muy cortos que nunca más regresarán, que el tiempo sigue caminando y que ese bebé tan pequeño que eres pronto será un hombre que ya no necesitará más de mí.

Sólo puedo decir Gracias. Gracias a la vida por darme una gran oportunidad de saborearla, gracias por tener al mejor compañero de vida que va conmigo en esta aventura y que desde que nos casamos me ha enseñado a crecer y gracias a Dios por permitirme vivir todo esto.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Hijo

Te siento, te veo cómo te mueves dentro de mí. Me has acompañado por 8 meses a donde quiera que vaya, lo que sea que haga, ahí estas. Ocupas la mayor parte de mis pensamientos y sé que de ahora en adelante así será. Desde que me enteré que venías en camino me morí de la emoción, cada vídeo que tengo tuyo, cada foto que te toman dentro de mí, hace saltar mi corazón y se me llenan los ojos de lágrimas por la emoción que siento, porque eres resultado del amor que tu papá y yo nos tenemos, porque te esperamos con todo el amor que ambos tenemos para darte. Somos inexpertos en todo esto, pero sé que tu papá y yo haremos lo posible para que crezcas en un hogar tranquilo, lleno de amor y de cuidados para que así seas una persona sana, feliz y libre.

Desde ahorita te agradezco por hacernos papás, por cambiarnos la vida, por mostrarnos que se puede amar a alguien que aún no conocemos. Llegaste sin avisar y tal vez estábamos algo desprevenidos, pero sé que éste es el momento indicado, ni antes ni después, ahora es tu momento y me da mucha felicidad que así sea, por algo Dios nos bendice con tu presencia.

No sabes la emoción que tengo por conocerte, por tocarte, por olerte. Ya falta poco para ver tu carita, ¿a quién te parecerás?, ¿cómo serás? No lo sé, pero sí sé que muero por estar contigo y cuidarte. Llegas a un mundo nuevo para ti, has estado protegido en mi vientre por mucho tiempo, pero quiero decirte que el mundo de acá afuera no está nada mal. Mamá y papá procurarán que no te haga falta nada, que con el amor que ya te tenemos crezcas, madures y seas lo que quieras ser, sano y feliz.

No te digo que no sienta miedo, porque sí lo siento. Me da miedo porque así como tú llegas a un nuevo mundo, todo esto es nuevo para mí también. Me pongo nerviosa por tanta incertidumbre que tengo a tu llegada, pero no es por ti, sino por mí misma. Cómo ser mamá, qué hacer, qué no hacer, son cosas que nunca he hecho. Tú me regalas la oportunidad de ser mamá y voy a hacer lo mejor que pueda, de eso no te quepa duda. Que voy a cometer errores, lo sé, que me voy a equivocar más de una vez, también, pero quiero que sepas muy bien desde ahorita que no tengo nada más que amor para darte y sé que en eso no me equivocaré.


Te amo hijo y ya ansío tu llegada.