domingo, 29 de agosto de 2021

Más historias… parte 4

Cuando era niña acompañaba a mi papá a su rancho. Llegaba a una piedra que figuraba a la Virgen de Guadalupe. Llegaba a un arroyito a juntar piedritas rojas, azules y maripositas de colores con las que me entretenía y la comida se me enfriaba. Allá me quedaba con él. Tenía una yegua muy mansita y fina. Él vendía las crías muy bien. Me decía: “traete las vacas hijas”, estaban comiendo en otro potrero y les gritaba “jaujaujau” y así se venían. 

No se usaban los pantalones, yo tenía un rebozo de rayas blancas y café. Un día se me ensarto una yerba espinosa y yo montada en la yegua reparando muy feo. Mi papá me gritaba que viera a ver si no le picaba algo, hasta que vi que era la yerba la que le picaba.

Allá en el rancho “San Vicente” estaba precioso. Bajaba una cascada. Mi papá me compraba para que fuera con él, me insistía mucho. En la noche me compraba puerquitos de pan para que los comiera con leche. Mi papá me llevaba a donde había flores de San Juan y cuando llegábamos al cerro, a la barranca “el regladero”, habían  muchos venados. 


Mi papá les daba salitre a las vacas, que es un polvo blanco para que se les limpiaran las panzas. Había un señor que le pidió permiso a mi papá para hacer un torito, que era una casita para espiar a los venados y matarlos a los que tomaran de ese salitre. Un día hubo un venadito que me seguía como perrito, mi mamá se lo regaló a mi tío que nos prestó la casa donde vivíamos en Arandas. 

Ese señor era muy listo para educar a los animales. Tenía un cuervo. Le gritaba “prieto” y se venía. Él tenía botica de mortero y era muy atinado. Tenía domesticados a los ratones que había, les hacía un sonido y ellos iban a comer.


Mi mamá vendía 5 barras de hielo para hacer raspados. Se metía en el mercado a vender loza para darnos de comer. “ No te de vergüenza hija” me decía, “cuando te haga falta dinero y yo no esté, manda a los muchachos y los pones a vender afuera del mercado”. Llegó un borracho a las 5 de la mañana y les metió un buen susto. El carnicero los metió a su carnicería mientras se iba el borracho. “Si quiere yo tengo un local que no lo rento para que venda su loza” le dijo el carnicero. Mi mamá tenía un mandil que diario traía y ahí se ponía toda la fruta que le cabía y llegaba las 10 de la noche: “lo que les truje, lo que les truje”, comíamos fruta y camotes enmielados.


Mi mamá tenía unos compadres Chiveros. Señores sencillos que tenían muchas chivas y de eso se mantenían, de queso de chiva. Nos invitaban cada año en tiempo de elotes y teníamos que atravesar el Cerro Gordo. Yo le ayudaba a moler el queso fresco a la señora. Tenía muchos muchachos y uno le llegaba a Rica. Tenía 23 años y ya estaba viudo con dos niñas. Tenía alfajores y él quería que Rica partiera el alfajor. El Chino quería a Cuca, era el mejorcito. 


No querían que durmiéramos en el suelo porque había víboras. Nos picaban por debajo de la puerta para que platicáramos “Viejas apretadas, no saben de rancho”. Las niñas de los chiveros que se hacían pipí en la noche, las colgaban de los pies y les quitaban los orines a baldazos de agua “muchacha cochina” les decían.

Se llegó el domingo y fuimos a misa. Mi mamá en un burro y las muchachas en otro. A mí me tocaba Antonio, que le daba al burro para que nos apartaramos de mi mamá “¿por qué son tan sangronas con nosotros?” me decía que tenía que quererlo. Agarré de las orejas al burro y lo volteé hacia una cerca y aproveché para saltar, corrí con mi mamá y le dije que no quería volver con los Chiveros.



En una fiesta de San Ignacio. El último domingo de enero. Un muchacho traía abrigo y yo pensé que era catrín. Me dijo que si dabamos una vuelta a la plaza, nos sentamos en una bardita y me dijo “con permiso ahorita vengo”. Yo no sabía por qué pedía muchos permisos y en eso se vino el torito que echaba chispas. Por miedo corrimos al kiosko y lo vi tocando el tololoche, era de la Capilla de Guadalupe y no me decía que era el músico del tololoche. Vio que nos reíamos de él y no se volvió a acercar.

viernes, 27 de agosto de 2021

Un poco más… parte 3



Mi papá no se metía para nada al correo. A nosotros nos pagaban un peso. A veces yo gastaba de más y mi mamá me decía que tenía que comprar manteca y me quedaba bien apurada por no encontrar a mi papá.

Yo trabajaba en mi casa desde pequeña. Cosí desde los 15 años. Me gustó hacer vestidos y después bordé  unas blusas de monitos muy divertidos que le hice a una señora de Tepatitlán, una gran cantidad le bordé. Ella me mandaba con los choferes piezas de tela para hacerles las blusas y me ganaba muchos centavitos. Tenía una que cosía las blusas, yo las bordaba y otra las planchaba y les ponía las hombreras. A las 5 pm terminábamos de coser y nos íbamos a la escuela. Rica era la directora y Cuca su auxiliar en la escuela de gobierno. Cuca tenía párvulo, primero y segundo. Rica tenía tercero y cuarto de primaria que sólo hasta ahí llegaba.

Nos salíamos al campo a caminar y después Cuca se compró una bicicleta que ahí rentaban a 50 centavos toda la tarde. Había veces que nos encontraban señores con carretas “ya se les va a hacer noche, no quieren subir sus bicicletas para que regresen a su casa temprano” y nos dejaban en nuestra casa. Éramos estimadas.

Una vez nos encontramos a unas señoras que iban por tunas rojas que se daban en el cerro. Nos cogió un tormentón. Nos cortaron unas hojas como sombrillas y ya que pasó la tormenta y tumbaron las tunas, regresamos llenas de tunas a nuestra casa.

San Ignacio estaba amurallado, los de adentro eran los hacendados y afuera habían chozas hechas de zacate. En la salida del puntito había una puerta que cerraban a las 8 de la noche y quedaban los hacendados bien guardados, que eran los del templo, los de la farmacia, los de la tienda. Mi mamá alcanzó a ser de las de adentro y mi tía Lola era de las de afuera, por eso mi mamá tenía fama de rica. Su abuelo era el administrador de la “Hacienda de la Trasquila”. Ganaba 7 pesos al mes y una medida de maíz y de frijol de 5 litros. 

Vivimos un tiempo en Atotonilco con dos cotorritas llamadas Cuca. Cucas las dos, Cuca mi mamá y Cuca mi hermana, eran cuatro Cucas. Ellas se mantenían de planchar camisas del hotel de la marina. El viejito del hotel me echaba los perros, un día me llevó gallo cantándome: “las tres son de la mañana”. Otro día venía de misa y me agarró un aguacero, me quise bajar de la banqueta para sacarle la vuelta y al querer volverme a subir me resbalé y yo muy digna me levanté con mi paraguas roto.

 Las viejitas con las que vivía, me dijeron que si seguía la música me fuera a buscar otro lugar dónde dormir porque era mucho ruido. Yo dormía en un cuero en el suelo. Nos rentaba un cuarto que tenía ventana en la calle. En una cama dormía Cuca y mi mamá, en otra Pancholín y yo, en el suelo.

Ya en San Ignacio, el mesón de mi casa era cine y ahí conocí al 7 leguas que me pretendía. El era chofer del camión del cine. Además de cine, en el mesón también llegó a haber peleas de gallos y corridas de toros en el corral, le pusieron gradería de madera y toda la cosa. Una vez se salió un toro y se pasó a la casa, fue un desastre, dejaron zapatos tirados por todos lados.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Cristeros… historia parte 2



Me acuerdo de un muchacho como de unos quince años que andaba en la revolución junto con su papá y su abuelo. Él les llevaba armas, ropa o de comer a su papá y a su abuelo a los maíces, donde estaban escondidos y en una de esas que los soldados los descubren y los agarraron. Los llevaron a San Ignacio ahí al mesón de mi casa, los sentaron en una banca de material en la entrada de mi casa. Mi mamá muy valiente le pidió permiso al capitán para darles de desayunar, pero el muchacho no quiso y le dijo a mi mamá: “no, yo estoy muy asustado doña Cuca y la leche me puede hacer daño” y el abuelo volteó y le dice “usted no sea rajón, ni la leche le va a alcanzar a hacer daño antes de que estos pelones nos maten”. Se llevaron a los tres al cerro, pero sólo mataron al papá y al abuelo para que le sirviera de escarmiento al muchacho. El pobre bajó corriendo sufriendo y gritándole a mi mamá que le habían matado a su papá y a su abuelo.

Ya después los cristeros eran peores y no se terminaban. Yo les tenía mucho miedo y como mi mamá era agente de correos y el gobierno le pagaba, ellos decían que mi mamá era gobiernista. 

Una noche golpearon con una piedra la ventana donde yo vendía los timbres del correo y gritaban que los dejaran pasar. Uno de ellos tenía la jeta mocha y era bien conocido por nosotros, todos traían un pañuelo rojo disque para tapar su identidad. “¿Donde están las armas de Rebollar?” Preguntaban, “¿dónde esconden las armas de los soldados?” Y mi mamá como era muy valiente les decía: “pues allá las traen ellos para matarlos a ustedes, ya parece que usted me deja su rifle aquí y se va a pasear al campo” Yo me quedé viendo cómo los cristeros recargaban a mi mamá contra un baúl y le apuntaron con un rifle. “No ve que mis hijos están temblando de miedo” les dijo mi mamá. “No se preocupen” dijo hacia nosotros con voz calmada pero llena de miedo, “si me matan, salten por la ventana y corran gritando a casa de Don Patiño y le dicen que les mataron a su mamá”. A mi, después de eso me dió fiebre del sustazo.

Lo que salvó a mi mamá fue que ella les dijo que sólo era la de correos y que a ellos, a los cristeros, también les llevaba sus cartas. Sólo uno de ellos sabía leer y tomó un sobre y comenzó: “se-se-señor cu-cu-cura”… “Ah, entonces no son de los malos” y con eso dejaron libre a mi mamá y a nosotros muertos de miedo. 

Y después que mi papá regresó de Estados Unidos que va entrando a la casa el “Jeta Mocha” muy fresco a mi casa porque mi papá le iba a dar semillas para su rancho. Y le dije “no le vayas a dar nada, este Jeta Mocha vino una noche a matarnos” y mi papá me jalaba diciendo “cállate hija, cómo sabes si todavía guarda recelo”.

Los soldados hicieron un cuartel en el mesón de mi casa. Para ese entonces eran mejores los soldados que los cristeros. Los cristeros eran muchachos de quince años con sus carabinas, sus rifles y sus pistolas. Era gente ranchera, gente bruta. Escupían de largo diciéndose unos a otros: “¿tú cuantos pelones llevas?”, “yo quince” presumiéndose cuántos muertos llevaban.

Los soldados que vivían en nuestro mesón nos platicaban: “Cerca de La Capilla hay un rancho que se llama ‘La Flor’ y ahí hay unos zanjones profundos, ahí se meten los cristeros y nomás se les asoman los sombreros. Entonces el capitán nos grita: Pelotón número 4…número 2, por la derecha… por la izquierda” Así mataban a muchos cristeros y los regresaban a San Ignacio desnudos en carretas y los aventaban en la plaza y decían: “para que se les quite lo cristero”. 

Los cristeros también mataban soldados pero muy pocos. En unos de esos días había un cristero llamado “El Turín” que era muy valiente. Se quedó dormido debajo de un árbol en un corral en el rancho. Lo vieron de lejos los soldados y le tiraron de balazos. Se fueron acercando y él, con su último aliento se echó a un soldado con un balazo. Por valiente, lo remataron a balazos, le quitaron la oreja y la pusieron en una caja con cal “Porque ese hombre si era valiente”, decían ellos mismos.

A los soldados los ayudábamos a cargar sus rifles y los limpiábamos con cepillos. Eran 27 soldados y un capitán en mi casa. Con Raquelito estaba el teniente Heriberto que le decía a mi mamá: “Récele a sus santitos para que los cristeros no me maten, yo quiero ser aviador, yo no quiero morirme”. Ese teniente si lo logró. Pasaron muchos años después de la Guerra y un día un avión lanzó una piedra a las afueras de San Ignacio con una nota escrita para mi mamá:  estoy vivito y coleando gracias a usted que vió por mí, usted dígame donde nos vemos para saludarla a usted y a su familia.” Eso pasó después de 10 años.

Las viejas chismosas de Atotonilco decían que yo tenía algo con Heriberto. Era un hombre bien parecido y aviador. Yo tenía mi novio de Atotonilco y cuando se enteró de los chismes, me dejó. Todas las viejas estaban alborotadas. Le hicieron una comida en una huerta, las majaderas nos pasaban la comedera enfrente y no nos ofrecían, pero él nos pasaba la comida.

Yo entré a la escuela como de 7 años, ya después de la cristiada. Todo San Ignacio era cristero y como mi mamá tenía el correo en su casa, pues yo era gobiernista también y por eso la maestra “Rosa” siempre me tenía hincada. Ahí fue cuando hice migas con Lupe “La Chamuca”. Nos hincaban a las dos atrás de las puertas. Mi papá me hizo un banquillo para sentarme cuando la maestra se descuidara porque “mi hija burrita sin saber leer, no.” Me decía:  “Aguante, algún día tiene que tener remedio esto.” 

Un día no sé como llegó un inspector a la escuela y me preguntó qué hacía hincada, “yo soy gobiernista señor, yo no tengo mesabanco y ésta es Lupe La Chamuca que se roba los canuteros y los lápices”. Cesaron a la señorita Rosa y casi se nos dejó venir el pueblo entero porque todos la querían. Pero después llegó la señorita Locha. Mi mamá le prestó una casa para que viviera y yo me la viví pegada a la señorita y ya no sufrí, ya tenía mi mesabanco para sentarme. Teníamos clases en las mañanas y en la tarde, saliendo nos dedicábamos a bordar.

Para terminar quinto y sexto de primaria, primero mandaron a Rica a vivir con una tía para que estudiara en el colegio Atenas con la maestra Lupita Escoto, recién llegada de Europa. Después nos fuimos mi mamá, Cuca, Pancholín y yo a terminar nuestro estudios, que sólo llegaban a sexto. De ahí se fue Pancholín de Hermano porque iba mucho el hermano Galves a visitar al colegio a ver si había vocaciones y de ahí Pancholín quiso. 

Mi mamá se ganó tanto dinero vendiendo ollas y cazuelas que compró una casa en Atotonilco. Así nos turnábamos 6 meses en Atotonilco y 6 meses en San Ignacio.. Y nos regresábamos a San Ignacio porque mi papá y el correo estaban ahí  y había que atenderlos.



martes, 24 de agosto de 2021

Un poco de historia...parte 1



Les voy a contar una historia que parece un cuento pero no lo es. Es una historia real platicada de viva voz de la protagonista. Fue hace mucho tiempo y fue rescatada de la penumbra del recuerdo y con un toque de fantasía, pero de eso se tratan los recuerdos, son representaciones gráficas de hechos reales que con el paso del tiempo se van modificando en la mente dependiendo de qué elementos causaron más impacto y también de qué es lo que nos conviene platicar, omitiendo algunas cosas vergonzosas para nosotros mismos. Al final sale un relato hermoso contado por una grande de mi familia. Forma parte de un momento histórico muy importante con tintes personales:


Nací en San Ignacio Cerro Gordo en 1926. Justo me tocó nacer y crecer en la Revolución Cristera. El gobierno te daba una fecha para irte del pueblo, así que nos fuimos a Arandas reconcentrados. San Ignacio se quedó solo porque tenía muchos escondites de los cristeros, casi todo el pueblo era cristero. Dejaron el pueblo solitario y a los que encontraban, los mataban.

La Guerra Cristera inició con Plutarco Elías Calles, que era el presidente de México. El viejo no era católico. Mandó soldados por todos lados que se metían a los templos con todo y caballos, tiraban a los santos, destruían imágenes y pisoteaban las hostias tiradas en el suelo. Por eso y bajo la orden del obispo Garibi Rivera, los sacerdotes cerraron los templos. Eran tiempos muy difíciles. 

Había un padrecito muy aventado que se escondía en una casa donde decía misa. Así me bautizaron, a escondidas; y a los siete años, así hice mi primera comunión también, en casa de los hacendados con el padre Rositas. 

Cuando huimos de San Ignacio y nos fuimos para Arandas, Antonio Bravo nos dió refugio. Nadie podía entrar a San Ignacio si no tenía un salvoconducto. No todos tenían refugio y las condiciones eran muy malas. La gente hacía sus casas de campaña con sábanas o lo que sea que tuvieran. Por las malas condiciones en las que vivíamos hubo una epidemia de viruela negra, que eran unos granos que te salían en la piel, pero los peligrosos eran internos y te mataban por asfixia.

En mi casa fuimos muchos hermanos, pero sólo sobrevivimos 4 a los cristeros. La más grande de todos mis hermanos fue Margarita, ella se murió al nacer en San Ignacio. Mi papá, cuando Margarita no salía se fue en caballo a traer un doctor de Arandas. El caballo se murió en el camino de tanta corrida que le dió. Cuando por fin llegó a donde estaba mi mamá con Margarita, la sacaron con unas alcayatas, que se usaban para los caballos, ya muerta. Mi mamá se quedó acostada en dos bancas con las piernas abiertas hasta que la sangre paró de gotear. 

Luego de Margarita, siguió Ricarda, luego yo y después Cuca. Después de Cuca nació Emilio en Arandas. Emilio se murió de asfixia por la viruela negra cuando era un bebé. Estaba tan descompuesto por tantos granos que mi mamá dijo que desconocía a su hijo de tan desfigurado que quedó. Cuando se murió, mi mamá no tenía dinero ni para el cajón ni para el camposanto. Para ese entonces mi papá no estaba con nosotros, el nomás oía balazos y huía a Estados Unidos. No nos mandaba ni dinero ni nada y a mi mamá le hacían falta 9 pesos para completar el cajón. Logró que el administrador de correos le prestara los 9 pesos y después los desquitó con su trabajo. Mi mamá era agente de correos en San Ignacio.

Después de Emilio nació Beatriz en San Ignacio , ella se murió de 8 meses, porque después de la epidemia de viruela nos dió sarampión. Encomendaron a un señor apodado "El Nano", que caminaba más deprisa que un caballo, a traer medicinas de Arandas, pero aún así Beatriz no la libró, murió.

El último de mis hermanos es Pancholín. Yo lo oí chillar cuando nació. Una señora llamada "La Boche" la hizo de partera, ella cobraba 7 pesos y te iba a ver los 40 días hasta que el ombligo se caía. Pidió canela con un poco de alcohol. Se tomaba todo el alcohol y ya borracha decía; "pújale hija, pújale".  Nosotras apuradas llorando por mi mamá, mientras en un petate nació Pancholín. A él le curó el ombligo con un árbol que soltaba bolas peludas y con eso se le cayó. 

Después de tiempo en Arandas, nos regresamos a San Ignacio y nos dimos cuenta que las vacas y puercos que teníamos ya no estaban, habían sido comidos. 


lunes, 4 de mayo de 2020

Pérdida en contingencia

"Qué momentos tan difíciles", "hay que mantener actitud positiva", "todos estamos pasando por la misma situación"...todo esto es verdad, todos estamos pasando por un tipo de duelo. El duelo de la pérdida de nuestra rutina de la noche a la mañana, si esto en sí es un duelo ahora el perder a un familiar en estos momentos creo que es aún más complicado.

Yo, en lo personal el haber perdido a mi abuelo lo viví y no lo viví. Fui a despedirme de su cuerpo y no me arrepiento de haberlo hecho, pues por lo menos mi conciencia descansa al saber que pude verlo por última vez, aunque él ya no estaba ahí. Sé que no tengo que recordar sus últimos momentos difíciles y recordar en perspectiva lo que compartimos a lo largo de mi vida: sus cariños algo fríos, su voz peculiar cuando comíamos los domingos en su casa, las idas a dormir todos los viernes a su casa, su planchado perfecto de pantalones y camisas, su Lolita Ayala imperdonable después de comer, sus historias repetitivas de cuando era chofer de camiones de la Pepsi, de cuando formó parte del Sindicato de Trabajadores...todo eso y más formó parte de su vida que me compartió con la mía, no solamente los últimos meses y días en los que casi no lo vi.

Un funeral es el reconocimiento público de nuestra pérdida y estamos tan acostumbrados a que cuando alguien fallece hacerle uno. Eso nos proporciona un espacio seguro para vivir la tristeza y un tiempo en familia para el apoyo y consuelo. Además considero que este proceso nos ayuda a asumir la pérdida.

En estos momentos de confinamiento es imposible tener este ritual social de despedida. Es imposible reunirte en familia donde todos viven la misma pérdida. Pero creo necesario el poder "sacarlo" de alguna manera, expresar los sentimientos que la pérdida conlleva.

Me bloqueé. Las personas que me daban el pésame yo les respondía con: "la vida sigue", "ya era justo y necesario para él"... ¿En serio?, ¡Era mi abuelo! Claro que compartimos muchos momentos, claro que aún me acuerdo y si cierro los ojos puedo escuchar su voz y oler su esencia. Como por qué me trabé, no es sano. Creo que ese ritual está en pausa, tiene que haber un cierre de todo esto, un acompañamiento familiar en donde nos despidamos simbólicamente del abuelo. No nos podemos quedar así.

El sábado lloré como bebé. Se me venían muchos pensamientos a la cabeza, eso quiere decir que ahí hay algo atorado que quiere salir. Eso quiere decir que tengo trabajo que quiero hacer para mí y mi salud mental.Tengo una familia aquí en casa, mis hijos me necesitan y todo el día se están moviendo, pero también ellos me reconfortan. También mi esposo me escucha, me intenta comprender y me comparte sus pensamientos, sentimientos y experiencias y eso me da paz. La verdad sé que soy afortunada por tener una red familiar muy cercana y personas a las que sé que les importo y eso me ayuda a ver las cosas más claras y positivas.

Esto es extraordinario, esto se va a terminar, y todo regresara a la normalidad. Todo pasará y esto también. 

lunes, 13 de abril de 2020

Contingencia


Estamos viviendo situaciones extraordinarias. Pueden sacar lo peor o lo mejor de nosotros, pero al final es una oportunidad de autoconocimiento, de poner a prueba nuestra paciencia, de ver y reconocer nuestras habilidades y errores.

No digo que pasar este tiempo en soltería sea más fácil, cada quién tiene sus vivencias, problemas e inquietudes. Yo, en estos momentos me tocó vivir este encierro desde mi situación de mamá, responsable de dos chiquitos, donde mi paciencia se pone a prueba a cada momento, a veces salgo triunfante y otras veces, muchas de repente, la pierdo y descargo con los míos.

Estamos viviendo momentos diferentes, difíciles tal vez, pero que en algún momento pasarán y no regresarán. Muchas pueden ser las opiniones para sobrellevar este tiempo: “disfrútalo“, “aprovéchalo”, “aprende”, pero a veces la realidad es otra, a veces al primer berrinche, a la primer pelea de hermanos, a la primer contestación y actitud retadora todos esos “consejos” se derrumban y sale la fiera que llevo dentro que no me gusta sacar. Siendo que empecé mi día con un: “
es un nuevo día”, “es una nueva oportunidad”, “hoy no me voy a dejar quitar mi paz”, “hoy voy a ser más paciente”. No, todo eso se desploma y me hace sentir la peor madre, la más gruñona de todas.

Tal vez lo único que necesito escuchar es un: “Mis hijos también están así “, “yo también pierdo la paciencia así de rápido “, “hacemos lo que podemos con lo que tenemos”. Sé que muchas mamás están pasando por lo mismo o no. Muchas mamás como yo, no tenemos ayuda extra, vivimos en una casa pequeña y tenemos más de un hijo. Estamos juntas en esto, pero a la distancia y cada una en su encierro.
Esto también pasará y regresaremos a la normalidad.

Supongo que el primer paso es aceptar mi actual realidad y darme cuenta. Qué siento, qué quiero, qué soy. También yo soy importante. Hoy es un nuevo día, así que hay nuevas oportunidades de cuidarme y de cuidar a los míos. Quiero ser mejor.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Respirar...

Te digo que todo estará bien, te digo que aquí estoy yo para alejar tus miedos, para tranquilizarte. Mis brazos parecen tener cierto efecto positivo en ti, tal vez momentáneo.
Te sigo abrazando mientras mis lágrimas no paran de rodar, te intento tranquilizar mientras por dentro estoy que me muero de preocupación y de necesidad de que alguien más también me diga que todo va a estar bien. 

Los minutos pasan y parece estar funcionando y estabilizándose todo. Qué funciona, no lo sé, las múltiples medicinas, el humo que ya te acostumbraste a tener o los abrazos de papá y mamá, no sé, pero me da paz el verte mejor. Valoro que sigas respirando, me encanta y me tranquiliza ver cómo el aire entra y pasa como tiene que serpero a la vez me da tristeza e impotencia verte sufrir cada vez, verte asustado y desesperado. Me parte el corazón verte así. Hasta ahora no he conocido dolor mas fuerte que el verte sufriendo y desesperado por alcanzar un poco de aire. Tu desesperación es mi desesperación y angustia. Daría lo que fuera por no verte así jamás.

Se que todo tiene solución, también sé que todo esto va a mejorar, por lo pronto aquí seguiré contigo las veces que tengan que pasar diciéndote que todo va a estar bien, que aquí está mamá y papá para que te sientas mejor. Aunque mi corazón se parta en mil pedazos, yo entera sigo siendo tu mamá y quiero lo mejor para ti hoy y siempre. Valoro y pido para que disfrutes como tú sólo sabes, que toda esa energía puedas usarla para crear grandes cosas. Vas a ver que cuando ya no tengas que pasar por estos episodios, nada ni nadie te va a detener. Por lo pronto, aquí sigue mamá.

jueves, 24 de agosto de 2017

A mi primero

Hola Tatián:


Esta es una carta de mí para ti. Para mi personita que me vuelve loca y al segundo me derrite de amor. Paso todo el día contigo y pones mis días de cabeza y me encanta. Me encanta que seas mi primero, mi primer amorcito tan chiquito, mi primer recién nacido, mi primer bebé, mi primer cambio de pañal en el mundo entero, mi primer ser indefenso que depende de mi 24/7. Abriste en mi corazón un amor incondicional que aunque a veces muero de cansancio, nunca me canso de quererte.

Siempre serás mi primero. Pronto habrá otr@ en la familia, pero nunca dejarás de ser mi primero. Contigo experimenté lo que es ser mamá, contigo aprendí, me agobié y me estrecé. Hubieron días y noches en las que hubiera deseado enfermado yo, con tal de verte sano y feliz.

A nadie más recuerdo haberle dicho tantas veces como a ti te amo. Y es que despiertas todas mis facetas. Me pones de cabeza, haces que practique mi paciencia y mi amor por ti sólo crece y crece. Nunca dudes de mi amor por ti. Por más cansada que me veas, más irritable que esté, quiero que sepas que no es tu culpa y que hagas lo que hagas siempre voy a estar ahí para ti.

Pronto llegará tu hermanit@. Cuando veas que no puedo cargarte porque l@ estoy abrazando, o cuando no pueda jugar por atender al nuevo bebé o cuando creas que con bebe nuev@ soy muy cariñosa y contigo muy dura y regañona, quiero que sepas que siempre habrá un lugar muy especial en mi corazón para ti. Como dicen, el amor en mi corazón no se divide, se multiplica. Siempre te voy a amar y siempre seras mi primero. 

lunes, 27 de julio de 2015

Bebé

Llegaste a mi vida pero no de repente. Te estuvimos esperando por 9 meses y uno creería que es tiempo suficiente para preparar todo, sin embargo llegas y cambias por completo mi vida, me haces cuestionar hasta de lo que estaba segura. Has llegado a ocupar mi vida, mi espacio, mis pensamientos que me llenan de cansancios pero a la vez de una satisfacción difícil de explicar.

Cuando te vi por primera vez no tenía ni idea de cómo sería. Todo pasó como en un sueño y hasta la fecha me cuesta trabajo creer que entre dos personas creamos a un ser tan frágil que necesita de papá y mamá. Me impresiona lo perfecta que es la creación de la naturaleza y Dios que nos ha regalado la capacidad de cuidar y amar tanto a una personita que se creó de la nada.

Todo el miedo que sentí antes de conocerte sigue dentro de mí con matices de confusión. Eres un pequeño al que amo tanto, pero eres tan frágil y dependes cien por ciento de mí que me asusta un poco. Te has ido adaptando a mí y a papá que vamos aprendiendo desde cargarte, cambiarte, bañarte y juntos hemos formado una hermosa familia en la que desde el día en que naciste ya no somos dos sino tres.

Te veo y no me canso de hacerlo. Tan tranquilo durmiendo, abres tus ojos y sé que me ves, sé que me reconoces y sabes que soy esa persona que te tuvo dentro por meses y que te ama desde antes de conocerte. Lo sé porque tus ojos reflejan amor, ternura y ese ángel que tienes.

Me has enseñado a ser mamá, a soportar los desvelos, a detenerme en mi vida y contemplar la paz que me inspiras, a verte por horas y no cansarme, a tocar tus manitas y piesitos y sorprenderme lo perfecto que eres. Cada día descubro algo nuevo, cada día reafirmo que desde tu llegada estoy en un mundo muy diferente al que estaba acostumbrada a vivir.


Tal vez mis ojeras han crecido desde tu llegada, pero ese cansancio y ese cambio en mi vida tan drástico ha valido la pena, lo he disfrutado con todo mi ser porque sé que sólo son instantes, momentos muy cortos que nunca más regresarán, que el tiempo sigue caminando y que ese bebé tan pequeño que eres pronto será un hombre que ya no necesitará más de mí.

Sólo puedo decir Gracias. Gracias a la vida por darme una gran oportunidad de saborearla, gracias por tener al mejor compañero de vida que va conmigo en esta aventura y que desde que nos casamos me ha enseñado a crecer y gracias a Dios por permitirme vivir todo esto.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Hijo

Te siento, te veo cómo te mueves dentro de mí. Me has acompañado por 8 meses a donde quiera que vaya, lo que sea que haga, ahí estas. Ocupas la mayor parte de mis pensamientos y sé que de ahora en adelante así será. Desde que me enteré que venías en camino me morí de la emoción, cada vídeo que tengo tuyo, cada foto que te toman dentro de mí, hace saltar mi corazón y se me llenan los ojos de lágrimas por la emoción que siento, porque eres resultado del amor que tu papá y yo nos tenemos, porque te esperamos con todo el amor que ambos tenemos para darte. Somos inexpertos en todo esto, pero sé que tu papá y yo haremos lo posible para que crezcas en un hogar tranquilo, lleno de amor y de cuidados para que así seas una persona sana, feliz y libre.

Desde ahorita te agradezco por hacernos papás, por cambiarnos la vida, por mostrarnos que se puede amar a alguien que aún no conocemos. Llegaste sin avisar y tal vez estábamos algo desprevenidos, pero sé que éste es el momento indicado, ni antes ni después, ahora es tu momento y me da mucha felicidad que así sea, por algo Dios nos bendice con tu presencia.

No sabes la emoción que tengo por conocerte, por tocarte, por olerte. Ya falta poco para ver tu carita, ¿a quién te parecerás?, ¿cómo serás? No lo sé, pero sí sé que muero por estar contigo y cuidarte. Llegas a un mundo nuevo para ti, has estado protegido en mi vientre por mucho tiempo, pero quiero decirte que el mundo de acá afuera no está nada mal. Mamá y papá procurarán que no te haga falta nada, que con el amor que ya te tenemos crezcas, madures y seas lo que quieras ser, sano y feliz.

No te digo que no sienta miedo, porque sí lo siento. Me da miedo porque así como tú llegas a un nuevo mundo, todo esto es nuevo para mí también. Me pongo nerviosa por tanta incertidumbre que tengo a tu llegada, pero no es por ti, sino por mí misma. Cómo ser mamá, qué hacer, qué no hacer, son cosas que nunca he hecho. Tú me regalas la oportunidad de ser mamá y voy a hacer lo mejor que pueda, de eso no te quepa duda. Que voy a cometer errores, lo sé, que me voy a equivocar más de una vez, también, pero quiero que sepas muy bien desde ahorita que no tengo nada más que amor para darte y sé que en eso no me equivocaré.


Te amo hijo y ya ansío tu llegada. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Para siempre

Descubrí en ti una persona maravillosa que me hace querer ser mejor. Supe desde el principio que no eras del montón, que tenías algo nuevo que desde un inicio me encantó, qué fue o cómo, no sé, pero siempre quise saber más y más de ti porque sabía que detrás de esa coraza está alguien sensible, noble y único que tiene mucho para ofrecer.
Me enamoraste poco a poco, pero caí rendida y así me tienes. Al principio tal vez me asusté porque este sentimiento no lo había tenido jamás, pero con el paso del tiempo fui confiando poco a poco y me fuiste demostrando que no había nada que temer, que si hay amor todo se puede, que si queremos de verdad luchar por lo que tenemos, los obstáculos salen sobrando, y aquí me tienes, toda tuya, eso es lo que soy y de aquí en adelante así será.
Lo que siento por ti no se compara con sentimiento alguno que he experimentado, es diferente, es único e inigualable, me encanta. ¿Cómo sé que quiero pasar el resto de mis días contigo?, porque lo siento, porque cada vez quiero más y más de ti, porque odio el momento en el que tenemos que separarnos, porque me gusta lo que eres, como eres y lo que tienes. No te voy a decir que eres perfecto porque sé que no y sé que yo tampoco lo soy y ni quiero alguien perfecto a mi lado. Pero para mí, con tus imperfecciones eres perfecto y con eso me basta.
Me encanta lo que hemos vivido, cosas buenas y otras no tanto que nos hicieron crecer y fortalecer esto que tenemos y a lo que le apostamos tanto. Si me preguntan cómo me veo en un futuro seguro tendré muchas respuestas, pero la más importante y la que contesto primero es junto a ti, así lo quiero y por eso estamos aquí, para construir juntos un futuro sólido en el que seamos felices tú y yo, no más.
Gracias por esos momentos y por este construir juntos. Gracias por mostrarme que sí se puede si se quiere. Gracias por quererme como lo haces y por demostrármelo a tu manera. Gracias por ser como eres. Te amo como no tienes idea y no puedo esperar para pasar el resto de mi vida contigo!

miércoles, 2 de enero de 2013

Saber vivir

Ella se llama como quieras que se llame, vive donde quieras que viva, ponle lugar, ponle nombre. Solo sé que se mueve al compás del ritmo de la vida. Avanza y se mueve como si ésta no se detuviera, y la verdad es que no lo hace.

Siempre hacia delante, avanza a veces con paso firme, y otras veces flaqueante, pero siempre para delante, nunca hacia atrás.

Ríe, llora, grita y sonrie. También se enoja y pelea pues no es una santa y no pretende serlo, sabe que perfecta no es aunque a veces se exija como si lo fuera. Piensa y reflexiona, también actúa, pero se toma su tiempo, se detiene y alcanza un respiro, solo un momento para cabilar qué es lo que está haciendo aquí y hacia a dónde va, para después retomar su paso y seguir en su caminar.

Las respuestas no las tiene a todas las preguntas, sin embargo lucha por quedarse con la versión que la deje más satisfecha con sí misma y con los demás. Cree y no, sabe y no, a veces necesita más que un simple sí o no.

Avanza si le convence, se detiene y piensa si no lo entiende. No descarta por nomás, después de ver diferentes opciones, toma con fuerza la que más la convence, y una vez tomada se aferra a ella con todas sus fuerzas, lucha por ella y no deja que nada ni nadie la toque para hacerle daño.

A veces se lanza al vacío, pero es de hunanos errar. Se dice a ella misma que todo tiene solución menos la muerte y se levanta muy segura, para seguir en su caminar, a veces pausado y sereno, y aveces agitado e intranquilo. Tranquila, agitada, feliz o triste, sabe que de eso se trata la vida, y no espera a que pase la tormenta, pues ella a sabido bailar también bajo la lluvia, simplemente por saber vivir.

martes, 27 de noviembre de 2012

Despierta


No pretendas nada que no mereces. Merecer es una palabra muy fuerte, quién dice qué puedes tener y qué no. Me parece una manera muy cómoda e irresponsable el ver la vida sólo recibiendo de alguien que no está presente, dejando que él tome las decisiones  y nosotros ser simples receptores de bendiciones o castigos. No, no me gusta esa idea. Me gusta más la idea de querer y poder, de luchar y vencer, de ir a veces en contra de la corriente. De que se nos presentan adversidades en la vida si, pero no creo que sean mandados por nadie ni para nadie, simplemente están ahí, nosotros tenemos la decisión en nuestras manos de qué hacer con ellas, si nos le quedamos viendo, lamentándonos de la desgracia y flagelándonos con el látigo de la lástima y caminar por el mundo dando tristeza; o tomar coraje, saltar el obstáculo y ver que más allá hay un camino que sigue, no se detiene, nosotros somos los que nos detenemos.


A veces nos encajonamos en nuestras desgracias, no logramos ver más cosas que valen la pena ver. No las vemos porque estamos ocupados en apreciar, admirar y desmenuzar cada detalle de la desgracia y si vienen más, peor. Por qué, por qué ver sólo lo malo, qué tiene de bueno lo bueno, por qué nos da tanto miedo ver más allá de lo que estamos acostumbrados ver, por qué no cambiar el cassette que tantas veces nos hemos repetido, martirizándonos y teniéndonos lástima a nosotros mismos. 


Que tristeza, qué se gana uno queriendo dar lástima a los demás. Crees acaso que los demás no tienen dolores?, crees que eres la única persona en el mundo a la que le ocurren desgracias?. Por ahí dicen que el dolor es inevitable pero que el sufrimiento es opcional. En serio quieres vivir una vida de tele novela?, en serio estás dispuesta a vivir en un drama de película?, sólo te voy a decir una cosa, la vida no es ni una película ni una telenovela, despierta!, la vida es aquí y ahora!. Tienes personas que están a tu lado! que te acompañan, que te tienen paciencia, que se preocupan y cuidan de ti. En serio estás como para hacer un drama de tu vida?. Date cuenta que le estas haciendo daño a las personas que verdaderamente te aman!, crees que ellos no tienen preocupaciones en la vida y que te quieren ver en el suelo?, claro que no! 


No eres un martir!, algo bueno estás sacando de todo esto y a mí no me engañas. Todas las acciones tienen algo detrás, una razón que hace que actuemos como lo hacemos. Ahora, qué ganas tú?, qué beneficio obtienes de todo esto?, atención?, cariño?, ser el centro de las miradas?. Vaya manera de buscar atención y cariño. Yo por ese medio no quiero la atención! prefiero ganarme el cariño de otra manera. 


Eres parte de mí y al mismo tiempo me cuesta trabajo aceptar cómo eres en ocasiones. Te quiero y te respeto pero no estoy de acuerdo en muchas acciones y reacciones que tienes ante la circunstancia que se te presentan en la vida. Te acepto y te valoro, te apoyo y te acompaño si quieres, pero no me pidas lástima, no me pidas que te tenga especiales atenciones, eres una persona viva!, que respira, se mueve y que tiene bastas oportunidades para salir, para seguir caminando, así que no me pidas que me quede detenida ahí, mirándote cómo sufres, cómo lloras y te quejas de tu situación. Lo siento, no lo voy a hacer. Sólo quiero que sepas que simplemente no estoy de acuerdo con tu manera de ver la vida. La vida me es demasiado bonita como para acongojarme por una sola situación, habiendo muchas más que me pueden hacer sonreír. Así que perdón si no me detengo quedándome viéndote cómo sufres, pero tengo muchas otras cosas más que valen la pena observar. 




El sentido de la vida se lo da cada quién. Mi sentido es ser plenamente feliz y dichosa. Mi servir está en servir a los demás, pero también en servirme a mí misma, que soy lo más importante que tengo. Te apoyo, pero no a tu medida, sino a la mía. Me quedo aquí donde estoy, protegiendo los míos. Así que si se te ocurre lastimar lo mío, ahí si no respondo, que lo defiendo con uñas y dientes. Tu sabrás qué hacer, es tu vida y la respeto, pero ten en cuenta que no vives en la soledad, sino que estás rodeada de más personas a las que tus decisiones repercuten. No te voy a decir que ánimo y que todo va a estar bien, porque te mentiría, pero sí te voy a decir que la vida sigue y que lo que importa es el interior, que es  lo que tenemos seguro. Existimos, nos movemos, vivimos... Así que a vivir!!!







sábado, 4 de agosto de 2012

Tiempo al tiempo

Estoy escribiéndote esto, pero ni siquiera sé si es para tí, te escribo desde el fondo de mi corazón, de mis entrañas y de mi sentir, así que no importa coherencia, ni sentido. Todo fluye, todo brota, todo sale. Que al fin y al cabo así es como todo esto se maneja, cuando a algo no le vemos sentido ni coherencia de todos modos va fluyendo, sin darnos cuenta se va moviendo poco a poco que al final, al volver la vista atrás vemos todo perfecto, ni bien ni mal, simplemente como debía de haber sido.

"Después de la tormenta viene la calma", la calma se disfruta, pero a veces es necesario vivir en medio de una tormenta para saber cuando estás en calma, y decir que no puedes desear nada más, porque lo tienes todo, es disfrutable.

El amor es sacrificio, pero el amor también es paciente. Simplemente el amor no tiene tiempo, no hay un hoy si y mañana quién sabe. El amor también es por uno mismo, es universal. Todo es cuestión de tiempo, a veces queremos soluciones inmediatas, vivimos en el tiempo de "ahorrar tiempo" y de lo desechable. Si no sirve lo tiras que viene otro mejor, que no te hará perder el tiempo, pero, perderlo?, realmente?, ahorrarlo para qué?, por qué en este mismo momento?, qué tiene de malo esperar?. Está bien, las cosas no se mueven si no hay una mano que las mueva, pero a veces queremos todo rápido que no nos damos esa chance de disfrutar el tiempo, nuestro tiempo!.

Mi tiempo es muy diferente al tuyo y al de los demás. Qué prisa?, a dónde quieres llegar?, vale la pena?.... Yo te aseguro se que si!!! , todo vale, todo sirve, también todo se disfruta...no te puedo decir "haz esto o aquello", porque sinceramente ni yo lo sé, sólo sé que soy yo y estoy viva, sólo sé que aquí estoy y de corazón, hasta donde tu me permitas y quieras que esté. Sólo sé que eres una persona que vale muchísimo, simplemente por ser. No dejes que nada ni nadie sabotee tu felicidad, incluso tu mismo. Tienes todo el derecho de ser feliz, no dudes de tu riqueza interna! Sufre lo que tengas que sufrir, llora lo que tengas que llorar, pero al final recuerda que todo es pasajero, todo llega a su momento y en el tiempo exacto... Date tiempo, de disfrutar lo bueno y también lo malo.

Solo somos caminantes pasajeros, soy tu compañera en el caminar... Solo me queda decirte que aquí estoy....


sábado, 2 de junio de 2012

Cuando me pongo nostálgica...



Una vez más escribiéndote, una vez más acordándome de ti. Estas líneas no las escribo yo, las escribe mi corazón. Estas líneas son para decirte tantas cosas y a la vez nada, a veces me pregunto qué fue lo que sucedió, miro atrás y me encuentro con una pared que no  me deja ver mas que recuerdos por una rendija. Fuiste alguien muy especial en mi vida,  contigo aprendí a amar, contigo aprendí a crecer, a entregarme, a confiar. Te entregué todo, de eso no te quede duda, sé que tú también lo hiciste, lo sentía y aún lo siento así. Me quedo con un bonito recuerdo de ese amor, de ese aprendizaje que me hace ser como soy ahora, pero tengo que confesar algo, me parece increíble cómo es que tanto amor se puede esfumar así nada más. No haz muerto, estás aquí y sin embargo es como si hubiésemos sido dos extraños que coincidieron en una época que ya pasó y que jamás volverá.

Extraño sentimiento tuve dentro de mí. Está bien, sé que fui yo la que tomó la decisión, aunque después en conjunto decidimos dejarla así. Nos separamos sabiendo que aún existía amor, eso nunca nos faltó. Creo que a veces es más difícil entender el hecho de que hubo amor y que por alguna otra razón se finalizó la relación, dejando las cosas bien, así, con un bonito recuerdo de lo que fue y de lo que nunca más será. Alguien me ha dicho que es mejor cuando las cosas terminan mal, así uno es más capaz de sacarse a esa persona del corazón. Ese no fue nuestro caso, nos amábamos y nunca hubo ninguna razón para quedar mal entre nosotros, sin embargo se decidió terminar con eso.

Creo que lo más difícil aquí ha sido la indiferencia. Está bien, yo tomé la decisión y tuve que apegarme a ella, si ya estaba flaqueando era porque algo pasaba. Me dolió esa separación tan abrupta, es muy difícil cortar con algo a lo que estás acostumbrado, estar con él, casi vivir con él, saber que él estará ahí pase lo que pase, que cuentas con su apoyo incondicional y su compañía, y que de repente no esté más, que aún haya ese amor, pero que sabes en el fondo que no funcionará, que las cosas no darán para más, después de planear un futuro juntos, de construir ideales, y que de repente se derrumben así sin más, quedando sola, sin ése apoyo y esa compañía a la que estabas tan acostumbrada, que se vaya de tu vida, se esfume de tu presente y de tu futuro, desmoronando esa casa que construyeron juntos en sus sueños, destruyendo proyectos, secretos, confidencias, reclamos, alegrías, momentos y planeaciones, que sin avisar se van sin pensar regresar, es difícil de pensar, pero así al final las cosas deben ser, uno debe de seguir, de construir nuevos proyectos, nuevos sueños, nuevos momentos, simplemente por mí.

Yo, lo admito, en algún momento pensé que podrían regresar, al ver que no iba a ser así, fue cuando más me dolió. Eras mi pareja, compañero y mejor amigo, y de repente no tenerte en mi vida me dolió, pero lo que más me hirió fue lo que vino después, ésa indiferencia, el que te dieras por vencido tan fácil, el que abrieras a lo mejor los ojos más pronto que yo de que lo nuestro no daba para más, eso fue lo que me mató. Me mató por un tiempo, tengo que aceptarlo, busqué distraerme, salir, divertirme, llenarme de ruidos que no me dejaran la mente en silencio para pensar en ti, sin embargo lo que más extrañaba era tu compañía, saber que estabas ahí, pero ahora ya no estabas, y de ahí en adelante así sería.

Poco a poco mi tristeza se fue yendo, fui abriendo los ojos yo también, te seguía extrañando sí, y te confieso que de vez en cuando a veces llegas a mis pensamientos, pero la claridad también iba llegando a mí, no éramos para estar juntos, eres una persona muy buena, yo lo sé, no hay maldad en ti y eres un excelente ser humano y por eso extraño tanto a esa persona, pero también sé que como mi pareja no llegaríamos a más, te amé sí, y yo sé que tu también a mí en su momento. Aprendimos juntos, nos divertimos también, pasamos por momentos muy importantes juntos y por eso es algo y eres alguien a quien jamás olvidaré, estoy segura de eso, pero decidí seguir adelante sin ti, no me arrepiento de esa decisión, ahora lo tengo más claro que nunca, pero quiero que tú también seas feliz y que encuentres a esa persona con la que compartas la felicidad, porque te lo mereces, no te mereces más que lo mejor en tu vida.

Te agradezco todo el aprendizaje que me diste durante y después de nuestra relación, eres una persona que ha marcado mi vida, gracias por todos esos momentos que pasamos juntos y en los que nos apoyamos uno al otro con nuestra compañía. De verdad que eres una persona muy valiosa y la persona que realmente te ame y la ames, sé que va a ser muy feliz.

Es mentira que así que como llegaste a mi vida así te vas, pues antes de conocerte no sabía la persona tan valiosa que eras, y al tenerte conmigo lo descubrí, ahora que no estás más conmigo sé que eres un ser humano único que vivirá en mi recuerdo, pero sólo ahí. Tantos momentos, tantas aventuras y tantos aprendizajes, son imposibles de olvidar. Sin embargo ya no son más que un bonito recuerdo de lo que fuiste y lo que juntos fuimos. Gracias por eso.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cambia...

Qué fácil es acostumbrarse, qué fácil es dar por hecho las cosas. Vivimos el día como si así tuvo que ser desde el inicio y como si siempre será así, pero no, la verdad es que las cosas cambian y nosotros con ellas también. Uno se levanta distraído, vive el día como si así es como debería ser, no pensamos en los momentos que como regalos nos alegran el día, o peor aún, no nos damos cuenta de esos regalos, los dejamos pasar y algo que nos pudo hacer felices, lo ignoramos y hacemos a un lado pues “ahí está siempre”, y suponemos que ahí estará siempre, que equivocados estamos.

Es muy fácil decir “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, lamentablemente vivimos en este dicho, no sabemos apreciar los pequeños detalles, los momentos que por ser “insignificantes” los pasamos de largo, pero que nos sacan una sonrisa, un cambio de actitud en el día. Qué fácil es dejarnos llevar por la cotidianidad, que nos ciegan a esos simples detalles, esas cosas que a veces son casi imperceptibles, sin embargo que son los que pueden marcar nuestra diferencia entre un día común y un día especial y feliz.

Me acostumbré a ti, te veo como parte importantísima en mis días, eres un elemento necesario en mi vida diaria, eres alguien que simplemente está ahí, estuvo ahí, quiera o no. Eres parte de un todo, eras un elemento en el ambiente, venías como parte de la casa, de la familia, de mi vida, para mí era impensable que en algún momento ya no estarías aquí, así. Para mí siempre iba a ser igual, nada tenía por qué cambiar. Pensar así, que cómodo, sin embargo ha llegado el momento de enfrentar otra realidad. Esa estructura de la que formabas parte, ese elemento del que ya venía con todo el paquete que eras tú, ya no va a ser igual, ya no será lo mismo.

Me conoces y te conozco, yo creo que a veces mejor que nadie. Es muy fuerte decir “toda mi vida”, pero es verdad, toda mi vida he compartido contigo mi día a día. Vivir juntas, compartir momentos del diario, extraordinarios, peleas, risas, momentos tensos, de alegrías y enojos, es algo de lo que estoy profundamente agradecida. No hubiera querido que fuera diferente, sin embargo de ahora en adelante lo va a ser.

Por un lado me entristece el no tenerte aquí conmigo y poder disponer de ti 24/7, pero sé que seguirás acompañándome, de diferente manera pero sé que aquí estaremos, en las buenas y en las malas. Pero también sé que cada cambio es bueno, cada decisión que tomamos, si la hacemos con el corazón y convicción, siempre debe salir algo bueno. Sé y confío en que de las decisiones más fuertes de la vida, que cambian por completo el panorama, son de las que se aprenden más. Te irá bien, naciste para eso. Tu felicidad es mi felicidad.

La vida está llena de aprendizajes que nosotros decidimos tomar o no. Al tomar una decisión lo importante es aferrarte a ella con seguridad y sin arrepentimiento, que si algo no sale bien y nos caemos, limpiarnos el polvo y seguir en la lucha por esa meta que debemos de tener fija en nuestra mente. Sé que nadie es perfecto y que siempre podemos dar algo mejor, yo sé que no he sido la mejor, pero soy la mejor versión de mí misma, doy mi mejor esfuerzo. Soy humano y también tengo mis errores, hago lo mejor que puedo y quiero lo mejor que puedo. ¿Pude haber sido mejor?, tal vez, pero por algo hice lo que hice y no hice lo que me faltó. Tengo muchas oportunidades de crecimiento y quiero ser mejor cada vez.

Pero lo que sí estoy segura es que todo lo que hago o dejo de hacer, no es con intención de molestar, de herir ni de lastimar, menos a las personas que son más importantes en mi vida,  que son las que me hacen más feliz en mi día. Lamentablemente a veces a esas personas son a las que sin querer uno lastima más. No soy perfecta y sé que  a veces mis decisiones no son las mejores, pero no me arrepiento, aprendo e intento mejorar.

Me gustaría decirte tantas cosas. Disfrute cada momento y cada situación que vivimos juntas y que compartimos. Eres un gran aprendizaje de muchísimas maneras para mi vida. Duele saber que todo será diferente, pero la vida así es, es dinámica y las situaciones deben evolucionar junto con las personas. Aquí empieza tu evolución, que definitivamente servirá también para mi crecimiento. Felicidades por este gran paso que tomaste con decisión. Yo siempre seré yo y como valoro cada momento, me gustaría llenarme de más momentos que enriquezcan mi vida. Aquí estoy y no me muevo, te quiero y siempre lo haré, fuiste un gran motor y seguirás siéndolo. Todo será igual y sin embargo, todo cambiará. Te amo y Gracias.